Cuando los hijos adquieren una mala conducta pueden convertirse en una pesadilla. No todos los padres saben cómo actuar ante una mala contestación del niño, cuando el niño se pelea con otros niños o si dice malas palabras.

¿Qué causa la mala conducta?

Muchos recurren a un psicólogo para tener las herramientas pero no saben usarlas y algunos pierden la paciencia, lo cual puede agravar la situación. Es importante cambiar las malas conductas desde temprana edad para que no empeoren en las próximas etapas de su desarrollo. Una mala conducta infantil puede tener varios factores que la causan como:

  • Padres violentos
  • Pérdida de uno o ambos padres
  • Rebeldía
  • Malas compañías

Es importante analizar si el niño tiene alguno de estos problemas y atacarlo a fondo. Si la mala conducta se debe a que el niño perdió a sus padres, se debe dialogar con él y ayudarlo a superar la pérdida con terapias y el amor de otros familiares cercanos.

Los padres que tienen una relación conflictiva deben buscar una terapia de familia, ya que un hogar violento influye drásticamente en la conducta del niño. Es conveniente saber qué personas tienen una relación con el niño para saber si son una buena o mala influencia para este.

Es importante reevaluar las situaciones con un poco más de paciencia antes de afirmar que un niño se está portando mal. Quizá simplemente se está comportando como un niño sano, vivo, enérgico y curioso con conductas típicas de su edad. De esta manera, puede ser uno mismo el que está teniendo un mal comportamiento al no ser lo suficientemente tolerante. 

¿Cómo actuar ante una mala conducta infantil?

La mala conducta infantil puede ser como un mecanismo de defensa del niño para afrontar el miedo o el dolor. Ante estos casos es importante la terapia psicológica. Reaccionar violentamente ante una mala conducta infantil en lugar de corregir al niño, puede aumentar su miedo o volverlo más rebelde.

En caso de que el niño manifieste su mala conducta, por ejemplo, golpeando a otros niños, hay que detenerlo de manera pacífica y hacerle entender las consecuencias de agredir a otros niños. El niño tardará en comprenderlo pero con constancia y buenas palabras podrá asimilar las enseñanzas.

Hay que cuidar que el niño nunca se sienta solo. Si tiene un amigo de buena conducta con el que se sienta muy bien, esto podría ser beneficioso. Si el niño tiene a su alrededor personas positivas en su vida su mala conducta se puede modificar. Junto con la terapia se puede recompensar al niño con lo que más desee, siempre y cuando sea beneficioso para él.

También es importante hacer que el niño participe en actividades recreativas y educativas como practicar un deporte o tocar un instrumento musical.